Cinco días en la Costa Amalfitana

Cinco días para Viajar Sola a la Costa Amalfitana. ¿Te atreves?

Una ruta de cinco días muy completa en la que además de los pueblos de la costa, descubrimos Nápoles, Capri, el Vesubio y Pompeya. Historia, naturaleza, playa, arte y glamour. ¿Qué le falta a la Costa Amalfitana? ¡Lo tiene todo!

Siempre quisimos hacer este viaje. Habíamos visto la Costa Amalfitana miles de veces en foto y nos parecía una maravilla.

La belleza de sus paisajes, los colores, el mar, el encanto de sus calles… Así que hicimos la maleta y para allá que nos fuimos.

Os contamos el mejor recorrido, dónde alojaros y recomendaciones para degustar la mejor gastronomía napolitana.

Día 1: Llegada a Nápoles.

Aterrizamos en el aeropuerto de Nápoles y nos fuimos directas a cenar al Rossopomodoro, junto a la bahía de Nápoles y al Castillo del Huevo.

Un restaurante con una terracita preciosa, llena de macetitas. Buen precio y buena calidad. Os recomendamos pedir la pizza Margarita. ¡Espectacular!

Después de cenar nos fuimos a dormir para coger fuerzas  para el día siguiente. Nuestro campamento base fue el Hotel MGallery Palazzo Caracciolo. Un antiguo palacete en el corazón de Nápoles con habitaciones confortables, modernas y muy cuidadas. Las instalaciones, súper agradables, y el desayuno maravilloso en el patio interior. ¡La Costa Amalfitana nos espera!

Día 2: Recorrido por la Costa Amalfitana.

Salimos bien temprano. El tráfico en Nápoles es tal y como dicen: ¡un caos!

 

Nuestra primera parada fue en Positano, la típica imagen que todos tenemos en mente cuando pensamos en la Costa Amalfitana.

 

Tiene una calle principal que baja hasta la playa. Está llena de tiendas, bares y restaurantes con mucho encanto. Las casitas de colores en las colinas de la montaña, la gente paseando, las barquitas de pescadores en la playa… Os recomendamos hacer una parada en cualquiera de sus cafeterías y tomar una “granita”, el típico granizado de limón.

Continuamos por la carretera de la costa hasta Amalfi, el pueblo que le da nombre.

Viajar Sola por la Costa Amalfitana es aún más mágico de lo que imaginábamos.

Viajar sola a la Costa Amalfitana - Positano

Una playita pequeña y un pueblecito encantador. En la plaza central domina el duomo o catedral, enorme, cuyo interior se puede visitar. Personalmente, creemos que merece más la pena perderse entre sus calles, las tiendas, y sus casitas blancas. Disfrutar del ambiente desde una terracita, pasear.

 

En Amalfi fue donde hicimos nuestra parada para almorzar. Escogimos el Restaurante Da Gemma por su encanto y por su aire típico italiano. Y fue todo un acierto. La comida estaba increíble. Se accede desde la calle principal subiendo por unas escaleritas. De primeras, no parece gran cosa, pero cuando entras te encuentras una terraza súper agradable en la que comer y hacer sobremesa, con vistas a la calle principal. Por cierto… el tiramisú es obligatorio en Da Gemma. ¡No puedes dejar de probarlo!

 

De vuelta a Nápoles hicimos una última parada en Sorrento. Algunas personas eligen este lugar como base para descubrir la Costa Amalfitana. Es un pueblecito con mar, con mucho ambiente, tiendas y vida. Paralela a la calle principal, hay una callecita súper estrecha llena de tiendas chulísimas y a muy buen precio! Por cierto, no os vayáis sin probar el café de avellana!

 

Una vez en Nápoles, y tras una merecida ducha, nos fuimos a cenar a el Restaurante A’Fenestella, en las afueras, con una terraza sobre el mar. Un ambiente moderno y una buena cena. Un lugar agradable, con buen trato. ¿Qué más podemos pedir?

Día 3: glamour en Capri.

Una vez más nos enfrentamos al tráfico napolitano hasta llegar al puerto. Allí tomamos el ferry en dirección a Capri y en una horita, allí estábamos. Si la Costa Amalfitana es bella, Capri no tiene nada que envidiar.

 

Nos subimos a un barquito privado que nos dio un recorrido alrededor de la isla. Las diferentes grutas azules, blancas, rosas… deben su nombre al coral que tiñe de color el agua que rodea las rocas de los acantilados o faraggioni . Muchas recordaréis esta imagen de un mítico anuncio de Dolce & Gabana. Dicen que al pasar por debajo hay que pedir un deseo… así que nosotras, por si acaso, lo hicimos!!

 

De vuelta al puerto tomamos el funicular para subir a la parte alta y centro de Capri. Las calles, casas, restaurantes no pueden estar más cuidadas. Es precioso mires donde mires.

 

Después de tanto paseo, ya teníamos el estómago que rugía, así que…. Hora de comer!! El lugar elegido fue el restaurante Al Capri, con una decoración preciosa, sencilla, y unas vistas a la bahía que nos acompañaron durante toda la comida.

Viajar sola a la Costa Amalfitana - Capri

Para tomar el ferry de vuelta, el funicular estaba hasta arriba de gente, así que decidimos bajar en los típicos taxis de Capri. Unos descapotables. ¡Había que vivir la experiencia completa!

 

De nuevo vuelta a Nápoles. Descanso, ducha… y a cenar!! Fuimos a Meatin. Es un restaurante en un barrio de clase alta en Nápoles. No lleva demasiado tiempo pero está empezando a despuntar. Su especialidad son las carnes y es una auténtica maravilla. La cocina está visible tras una cristalera y la decoración es sobria, moderna y elegante. Si os apetece cenar una buena carne, no dudéis en pasar por aquí.

Día 4: subida al Vesubio

Estuvo bien dejar para el penúltimo día nuestro viaje a la Costa Amalfitana la subida al volcán Vesubio. Está todavía activo y te puedes hacer una idea de lo que pudo suceder en Pompeya, cuando quedó cubierta por las cenizas del volcán.

 

La subida al Vesubio es a pie. Es exigente pero, con calma y disfrutando del camino, en una hora estás en el mismísimo cráter. Es de los pocos volcanes en el mundo que permiten pasear alrededor del cráter. Está dormido, no está inactivo, y se pueden ver perfectamente las fumarolas saliendo de la montaña y el azufre en las colinas. Tiene unas vistas espectaculares de toda la bahía, de la Costa Amalfitana y de Capri.

 

¿Y qué hicimos después de bajar del volcán? Bingo. Fuimos a comer a un viñedo a los pies del Vesubio. La bodega Vini Sorrentino está apenas a 20 minutos de allí y tiene un encanto espectacular. El restaurante está en medio de las viñas, las cuales puedes recorrer a pie fácilmente.

 

El salón, todo acristalado, permite comer como si estuvieras en medio del viñedo. Y qué decir de la comida… Creo que fue nuestro menú favorito de todo el viaje. ¿Y sabéis qué fue? Espaguetis con tomate!! Sin más!! Pero qué sabor!! Totalmente recomendable. Además, con cada plato te ofrecen una copa de vino de su propia cosecha que marida perfectamente con lo que estás comiendo. Un lugar precioso, en un entorno privilegiado y una maravilla para el paladar.

 

Por la tarde fuimos a recorrer el centro de Nápoles. Su parte histórica, su barrio español… Los napolitanos tienen mucho cariño a los españoles, pues pasaron allí muchísimos años, y nuestra “herencia” sigue aún vigente en sus calles, en su manera de comunicarse, de gesticular, de relacionarse… Aprovechamos para picar y cenar en una trattoria y nos fuimos temprano a la cama. ¡Nos quedaba Pompeya!

Día 5: Visita a Pompeya

Viajar sola a la Costa Amalfitana sólo podía terminar  con un recorrido de Pompeya.

 

Es increíble ver cómo después de tantos años pueden conservarse detalles en perfecto estado como pinturas, mosaicos… hasta la huella de las ruedas por donde pasaban los carros! Las tiendas, las fuentes, las casas, la plaza, el lupanar…

 

El estado de conservación te permite visualizar perfectamente cómo era la vida en aquel lugar y cómo de horrible tuvo que ser el día que quedó sepultada por las cenizas, pues aún se conservan los “calcos” de los cuerpos de las personas que perecieron en la tragedia. Es muy recomendable hacer esta visita con un guía que conozca la historia.

 

A 10 minutos a pie de las ruinas de Pompeya, está Tiberius, el restaurante donde hicimos nuestro último almuerzo. En una terraza cubierta por un tejado de bambú, con sillones y vistas al Vesubio. No se nos ocurre una mejor manera de despedirnos de nuestro viaje por la Costa Amalfitana.

Viajar sola a la Costa Amalfitana - Bodega Vesubio
Viajar sola a la Costa Amalfitana - Pompeya

Y hasta aquí nuestro viaje a la Costa Amalfitana. Hemos descubierto lugares precioso que esperamos compartir muy pronto con muchas de vosotras.

Viajar sola a la Costa Amalfitana es magia. Y nosotras volveremos.

¿Quién se apunta?